Carpaccio de pulpo

El pasado domingo tuve la ocasión de visitar el restaurante “Gotzon” de Bakio, un lugar bastante agradable con excelente carta y productos, precio subido y servicio venido a menos que por esto precisamente a duras penas lo encajaría en la tercera división (hablamos de restauración, claro). Fue en este sitio donde me sorprendí por varios motivos, en primer lugar porque es el primer restaurante que visito que tiene carta de aguas (curioso porque no tiene carta de postres); lo de las aguas lo había escuchado en televisión y me lo habían comentado, la última moda “snob” que consiste en acompañar tu plato con un agua “Speyside Glenlivet” de los montes de Escocia u otra innombrable de no se qué recóndito valle del Japón. Pedí vino, las gilipolleces para otro día.

La segunda sorpresa estaba en el menú y llevaba por título “carpaccio de pulpo”, algo que me urgió incluir en mi comanda. ¡Si señor!, la evolución deseable del Pulpo a la Gallega que consiste más en una presentación que en una reelaboración del plato, en cualquier caso me sorprendió y disfruté con el plato.

Carpaccio de Pulpo

Para seguir, el típico pescado salvaje a la plancha, fresco y en su punto (aunque hoy en día casi prefiero decir “sin estropear”).

Recomendaciones Gastronómicas (IV): Hermandad de Pescadores de Fuenterrabia

Nuevamente atendiendo a una recomendación de mi infalible “asesor gastronómico”, tras comentarle que me apetecía comer un buen pescado, aparecí en Ondarribia – Fuenterrabía, para comer y de paso disfrutar de un buen día de playa.

Únicamente tuve que decir “me apetece comer pescado, buen pescado”, eso fue suficiente para encaminarme a la Hermandad, un sitio que sin duda recomiendo y al que volveré en próximas ocasiones.

El lugar en cuestión es una especie de “taberna de pescadores” con mesas largas compartidas entre varios comensales que no tienen por qué conocerse previamente. No es un sitio lujoso, no en la presentación ni en la decoración. Ni siquiera es un sitio tranquilo ya que mientras estás comiendo entran y salen “txikiteros” haciendo de las suyas. Sin embargo os aseguro que es el lugar en el que he comido el mejor pescado hasta la fecha. La frase que define este restaurante es calidad en las materias primas.

Almejas

Disfruté de varios entrantes de los que destaco unas estupendas almejas, pero lo que verdaderamente logró ponerme los pelos de punta fue un tremendo rodaballo de mas de kilo y medio que definitivamente propició que escriba este post y que añada este restaurante a mi particular guía de lugares recomendados.

Rodaballo

Recomendaciones Gastronómicas (III)

Si bien en los capítulos anteriores hacia referencia a una reciente escapada gastronómica, en este caso debo comentar un restaurante atemporal, fuera de ruta y por tanto repetible en la medida de lo posible. Sin duda en estos momentos mi restaurante favorito.

Como tantas otras cosas, conocí por primera vez este restaurante atendiendo una acertada recomendación con motivo de una visita que realicé a la ciudad de Burgos. El restaurante se llama Casa Ojeda, que como digo se encuentra en Burgos, una ciudad que por otra parte considero de las más adecuadas gastronómicamente hablando (sobre todo si hacemos un balance calidad/precio).

Casa Ojeda se encuentra en el centro de Burgos desde hace casi un siglo y desde entonces han sabido elaborar una de sus especialidades: el cordero lechal asado al horno de leña.

Hoy en día cuenta con una elaboradísima carta de exquisitos platos de alta cocina conjugada con cocina tradicional (el cordero, la morcilla de Burgos…) donde podemos deleitarnos con sus sabrosas ensaladas de perdiz o de colas de cangrejo y sus fabulosos postres. Cuenta con un servicio EXCEPCIONAL con mayúsculas, una completísima carta de vinos y un ambiente tremendamente acogedor. Como ya he dicho, en estos momentos es el primero de mi lista.

Postre Casa Ojeda

Recomendaciones Gastronómicas (I)

Siempre he mantenido que los viajes de placer o vacaciones, como queramos llamarlo, se componen de varios elementos que hay que combinar adecuadamente: conocer lugares, historia, gentes, tradiciones… y algo sustancial (la palabra viene de perlas): gastronomía.

De mi último periplo, que transcurrió por tierras cántabras y asturianas, os dejo un par de recomendaciones, de dos lugares que destacaron sobre el resto. En este post os comento el primero.

La Tahona de Besnes: realmente es una casa rural con restaurante situada en Besnes, a los pies de los Picos de Europa. El entorno es increíble, está justo al lado de un arroyo, rodeado de vegetación y el acceso hasta el local se realiza a través de un camino empedrado desde el que nos saludan unas simpáticas cabras cuando nos vamos aproximando.

Tahona de Besnes

Una vez en el restaurante, el servicio es correcto, el trato agradable y el local muy tranquilo. Por lo visto este es uno de esos lugares donde no te encuentras hordas de turistas hambrientos.

¿Qué se puede comer en este restaurante? Cómo no: fabada asturiana. Presentan la fabada en una marmita desde la que puedes ir sirviendote tu mismo la cantidad que creas conveniente.

Pero no todo es fabada, tienen una nutrida y apetitosa carta en la que también destaca la ternera asturiana: el solomillo es realmente sabroso. Conjugando la fabada con el solomillo os aseguro que no se llega al postre, así que cuidado.
Fabada Asturiana

En una próxima entrega comentaré el segundo lugar digno de mención.

Budapest: pedazo ciudad

Menudo parón que ha pegado este blog… os aseguro que con motivos, y ahora tengo muuuchas cosas que contar.

Empezaré por relatar brevemente el viajecito realizado a Budapest y Praga, lo bueno y lo malo para que cada uno saque sus propias conclusiones. El caso es que ambas eran ciudades desconocidas para mí. De Praga me han contado muchas cosas pero no ha sido así con Budapest, que parece que es una ciudad un poco más desconocida.

Empezando por Budapest, el pasado 5 de Agosto tras dos horas y media de vuelo llegué a Budapest, tenía programado uno de esos viajes que incluyen alojamiento y desplazamientos, nada de visitas guiadas, que como autoguía me apaño bastante bien. El hotel en un viaje de estos para mi es lo de menos: con tal de que tenga cama y ducha me sirve casi cualquier cosa. En Budapest el hotel no era gran cosa; no estaba en el centro ni mucho menos, pero en 10 minutos de autobús urbano te plantabas en todo el cogollo.

Lo primero tras desembarcar en el hotel, apañarse un poco y darse prisa para empezar a patear la ciudad y de paso buscar algo para cenar. Tras llegar con el autobús al centro y nada más bajarme enseguida me di cuenta de que la ciudad me iba a gustar mucho. Lo primero que recorrí, Vaci Utca, una preciosa calle peatonal en la que se encuentran numerosas terrazas y restaurantes, en uno de ellos cené, luego hablaré de la comida que es impresionante. Por cierto, en Budapest por todas partes aparece Ut, Utca y ter, (avenida, calle y plaza respectivamente) y conviene prestar atención ya que un mismo nombre puede ser varias cosas, existe Vaci Ut, Vaci Utca y no estan precisamente cerca.

Una vez cenado, ya de noche, me apetecía contemplar las orillas del Danubio. Os pongo las fotos directamente porque no tengo palabras (Palacio Real y Puente de las Cadenas)

Puente de las cadenas

Detalle Puente de las cadenas

Palacio Real Budapest

Algo que me sorprendió muchísimo es que los rasgos de la gente son muy parecidos a los de los españoles, hay gente muy guapa por todas partes, y el idioma, parece un español mal hablado, es decir, los rasgos sonoros y la entonación son parecidísimos, solo que no entiendes nada, esto la verdad me dejó bastante inquieto.

Respecto a la gastronomía, solo decir que me pareció impresionante. Por lo que te cuesta un menú del día chungo en España, te sorprenden con platos muy elaborados, con materias primas estupendas, sabrosos y con un emplatado y presentación digna de restaurantes de los de aquí de 60€. El vino húngaro fascinante, tanto el tinto como el blanco.

Pinot húngaro

En concreto, un día quedé totalmente fascinado tras degustar un Goulash con Spätzel (ñoquis húngaros), regado con un Pinot Noir de estratosférico nombre “Garamvári Sz?l?birtok” que me dejó en un estado emocional indescriptible.

La ciudad es tremendamente agradable, tiene plazas muy bonitas y edificios carismáticos entre los que no hay que perderse: El parlamento, El puente de las cadenas, El Palacio Real, La basílica de San Esteban (hay ascensor para subir a la torre y se disfruta de unas vistas asombrosas), Iglesia de Matías, Bastión de los pescadores, Teatro de la ópera (la música está muy subvencionada y sale más barato acudir a una representación que hacer una visita guiada, en concreto yo estuve viendo la fuerza del destino de Verdi), Sinagoga Judía (la segunda mayor del mundo).

Me dejo muchas cosas, pero no quiero alargarlo demasiado, así que otro día más… Lo que sí quiero decir es que Budapest merece mucho la pena, para mí ha sido una de esas ciudades que te sorprende en todos los aspectos.