Industria 4.0: ¿cuarta revolución industrial?

Durante los últimos meses hay un término que se repite una y otra vez en cada ponencia, debate o foro que tenga relación con el mundo económico y empresarial: Industria 4.0. Ese término está brillando con luz propia y está consiguiendo que olvidemos otro de los términos de moda: “Cloud”. Ambas palabras son lo que en el mundo del marketing se conoce como hypes, es decir, la exageración de un concepto sin importar ni conocer lo que hay detrás, con el objetivo de crear una imagen y necesidad del mismo en los individuos. Tenemos muchos ejemplos recientes de hypes: Industria 4.0, Big Data, Cloud Computing, IoT… y podemos dar buena cuenta de este fenómeno en el famoso “ciclo hype” de Gartner.

 
El término Industria 4.0 lo acuñó el Gobierno Alemán como una etiqueta más dentro de su “programa de digitalización”. Podía haber sido cualquier otro: industria inteligente, avanzada, conectada…. Sin embargo, le añadieron un número detrás, y hay algo en el término que está pervirtiendo incluso fundamentos de nuestra historia contemporánea, como es el hecho de asociar Industria 4.0 con la “cuarta revolución industrial”.

 
Hablando en términos históricos, una revolución industrial comporta una sucesión de acontecimientos trascendentales para la humanidad que afectan no solamente a la producción y consumo, sino también al modelo energético y el orden económico y social. Resulta comúnmente aceptada la existencia de dos revoluciones industriales de las que se han derivado fenómenos tan significativos como el éxodo urbano, el proletariado, el capitalismo, la máquina de vapor, el uso del petróleo, la electrificación, el avión, el automóvil… Existe también una visión introducida en 2006 por Jeremy Rifkin sobre la presencia actual de una tercera revolución industrial, sustentada en el uso de la Informática e Internet, las energías renovables y la economía colaborativa por poner algún ejemplo. No cabe duda que la suma de estos conceptos sí comporta cambios extraordinarios para la humanidad que afectan tanto a la producción como al modelo energético y derivan en un nuevo orden económico, político y social. Debatiremos por tanto si estamos inmersos o no en la tercera revolución industrial, pero ¿hablar de una cuarta? ¿Qué aporta el término Industria 4.0 a la propuesta del Dr. Rifkin? La respuesta es evidente: Nada. El propio Rifkin publicó en enero un ensayo sobre el error que supuso utilizar el término en el Foro Económico Mundial de Davos.

 
Analicemos el concepto “Cloud” (la nube). Simplificando, ese concepto se utiliza para designar a los servicios publicados en Internet accesibles desde cualquier lugar, algo que se logra utilizando estándares de comunicación que no nos atan un dispositivo ni a una ubicación determinada (el ordenador de la oficina). Pongamos por ejemplo el correo electrónico, donde tradicionalmente hemos usado un programa configurado en el ordenador para poder utilizarlo. Pronto surgió la necesidad de acceder al correo desde cualquier lugar y apareció el webmail (acceso mediante un navegador al correo electrónico). El webmail es en esencia un servicio Cloud de correo electrónico. Pues bien, el primer webmail de la historia data de principios de los noventa, es decir esta “novedosa tecnología Cloud” tiene 25 años. Entonces, ¿qué es lo que ha cambiado? Como he dicho antes el término es un hype una necesidad exagerada en los individuos de que absolutamente todo sea “Cloud”, todo esté accesible desde cualquier lugar y cualquier dispositivo sin importar realmente el uso que se haga del servicio. ¿Tiene esto sentido? En algunos casos sí, en otros resulta una aberración.
De modo análogo y de nuevo simplificando, la Industria 4.0 supone la puesta en valor de tecnologías que poco tienen de novedosas, para intercomunicar los sistemas de plantas industriales y hacerlos accesibles desde otras ubicaciones con otros dispositivos, aprovechando además la ingente cantidad de información que generan y que tradicionalmente se desecha. ¿Tiene esto sentido? En algunos casos sí, en otros resultará una aberración que pondrá en riesgo sistemas productivos y que podrá afectar a la integridad de las personas.

 
Lo que resulta de vital importancia es destacar el hecho de que la implantación del “Cloud”, Big Data, Internet de las cosas, incluso de la Industria 4.0 (utilizando los términos de moda, aunque propiamente podríamos hablar de modernización tecnológica de la industria) supondrá importantísimas ventajas competitivas en los casos que sea aplicable, y que para poder pilotar y desarrollar adecuadamente este tipo de proyectos se deberán incorporar necesariamente las capacidades del cuerpo profesional más relevante en toda esta revolución: la Ingeniería Informática. Lo realmente llamativo es que las empresas que confían en la Ingeniería Informática, hace tiempo que ya han implementado con éxito estas soluciones, y otras de las que todavía no se habla. La estrategia del Gobierno Alemán se basa precisamente en extender el éxito de la modernización tecnológica donde ya se ha producido, a todo el tejido industrial, y separando el grano de la paja, este es el enfoque relevante del asunto.

 

(Este artículo lo publiqué en un medio escrito en verano de 2016)

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Pastel de mascarpone, crema de vainilla y fresas

En estos días en que comienzan a abundar las fresas por las fruterías, os presento una receta tremandamente sencilla y sabrosa, quizás una de mis favoritas sobre todo si buscamos un equilibrio entre lo fácil y lo sabroso.

Esta es la pinta:

 

 

Presento dos variantes de la receta, la primera incorpora una crema de vainilla y la segunda todavía más sencilla que la primera, sin la crema, pero igual de sabrosa.

Para empezar ingredientes para unas 4 personas:

Para la crema de vainilla (podemos prescindir de esto para la versión sencilla):

  • 200 ml de leche
  • 1 yema de huevo
  • 40 gramos de azúcar (variará según el paladar del comensal)
  • 15 gramos de harina y 10 gramos de maicena
  • esencia de vainilla

Para la crema de mascarpone:

  • 1 tarrina de queso mascarpone (~250 grs)
  • 1 brick pequeño de Nata para montar (~250 grs)
  • 100 grs de azucar
  • esencia de vainilla
  • 2 hojas de gelatina

Además necesitaremos varias fresas y sobaos pasiegos para el fondo.

El postre lo monto en moldes de emplatar de los pequeños-medianos (como los de la receta de Bizcocho de Gianduja), por lo que necesitaremos dichos moldes.

Primero preparamos la base, para eso utilizo sobaos, bien de los grandes (cuadrados de unos 12 cm de lado) o de los pequeños. Si son de los grandes los parto por la mitad con un cuchillo de pan, los pequeños no es necesario.

Disponemos los sobaos juntos sobre una superficie lisa, se trata de tomar los moldes y perforar los sobaos para que se queden en el fondo del molde. Hacemos una ligera presión sobre el sobao para que quede más compacto. Con los grandes es aproximadamente un sobao por molde, es más fácil. Con los pequeños hay que hacer un pequeño tetris para que quede todo el molde completo, y aquí es más importante dar presión para que quede compacto.

Reservamos los moldes con el fondo de sobaos.

Para la crema de mascarpone:

Guardamos media tacita de nata para calentar y disolver la gelatina. Hidratamos la gelatina con agua fria, y por otro lado mezclamos el mascarpone con el azucar, vainilla y la nata restante. Calentamos la taza con nata en el microondas (cuidado que no se sobre) y disolvemos la gelatina previamente escurrida. Agregamos esto a la masa de mascarpone y removemos bien.

Tras esto colocamos esta crema en los moldes y los llevamos al frigo (si queremos hacerlo más rápido lo metemos al congelador, en unos minutos estará sólido). Si queremos la variante sencilla, nos saltamos el siguiente paso.

Para la crema de vainilla:

Ponemos a calentar la leche con la vainilla sin que llegue a hervir. Por otro lado mezclamos el azucar con la maizena y la harina, incorporamos la llema de huevo y 1/2 vaso mezclando todo bien. Añadimos esta mezcla a la leche caliente y removemos mientra le damos un poco de fuerza al fuego para que cuaje.

Dejamos que se temple un poco y añadimos la crema como una nueva capa fina a nuestros moldes con mascarpone.

Finalmente fileteamos unas fresas bien maduras, colocamos sobre el pastel y desmoldamos.

Esta misa receta la podemos preparar en moldes convencionales y también con una base de galleta y mantequilla (tipo tarta de queso), o cualquier otro bizcocho.

 

¡Buen provecho!

 

 

 

Bizcocho de vainilla, gianduja y chocolate

Esta semana tenía ganas de chocolate, así que se me ocurrio realizar variaciones sobre algunos de los postres que ya he preparado anteriormente. El resultado, esto que veis en la foto:

 

Ahora vamos paso a paso, no es complicado aunque como en casi todas las recetas de pastelería, resulta laborioso y hay que estar atento a los tiempos y las temperaturas.
Comenzamos preparando un bizcocho, compacto y esponjoso, aromatizado con vainilla y con un toque de chocolate:

  • 4 huevos pequeños
  • 2 tazas y 1/2 harina
  • 1 taza de leche
  • 1/2 taza de aceite de girasol
  • 1 taza de azucar
  • 1/2 taza de chocolate con leche fundido
  • 1 sobre levadura
  • 1 cucharada de azucar avainillada

Batinos los huevos, añadimos el azucar, la leche, el aceite, el chocolate, la vainilla y finalmente harina y levadura. Mezclamos todo convenientemente:

 

 

Hay bastante masa así que o bien la extendemos en una bandeja de horno, o bien utilizamos dos recipientes, uno más lleno (y luego lo usamos de bizcocho de desayuno, que está riquísimo por cierto) y otro menos para lograr las bases de nuestro pastel:

 

 

Con los aros “perforamos” el bizcocho de modo que nos quede una fina base estanca en cada aro:

 

 

Preparamos el contenido: en este caso una gianduja de chocolate y avellanas como la que comento en este post: Tarta Paraiso

En esta ocasión he variado un poco la receta, no he utilizado nata y la mezcla de las claras con la base de gianduja la he realizado de forma que obtengo dos texturas por precipitación: una superior tipo muss y otra inferior más compacta.

Finalmente preparo un glaseado a base de chocolate blanco para terminar de montar los aros:

 

 

Preparo unas decoraciones para montar el postre, a base de fundir chocolate blanco y en una pequeña manga de plástico lo voy depositando sobre una placa de hielo (de las que se usan para enfriar las neveras), que esté limpia y seca (el agua estropea el chocolate).

 

 

Finalmente desmoldo los aros con mucho cuidado y decoro con cacao puro, chocolate rallado y las decoraciones previamente preparadas.

 

Bizcocho de vainilla y gianduja

Hogar Digital II: Confort

Hace bastante tiempo escribí una primera introducción acerca de los diferentes elementos que componen lo que podemos entender por “hogar digital”. Una de las capas que analizábamos era la dedicada al confort, o dicho de otro modo, aquella en la que intervienen los distintos componentes encaminados a lograr un clima, iluminación y entorno confortable dentro de nuestro hogar. Quizás en este apartado, uno de los puntos clave sea la climatización y por tanto, como elementos de control y monitorización los termostatos digitales. Como vimos, la clave de esta capa es conseguir una red (bien sea una red ip, u otra de tipo domótica) con su interface correspondiente que nos permita monitorizar y controlar cuestiones como la temperatura de nuestro hogar.

Llevo bastante tiempo intentando localizar un termostato digital con interfaz de red, en concreto con interfaz wifi, y de esta forma evitar cablear una zona un tanto complicada en mi casa. El caso es que hasta hace muy poco no he conseguido encontrar nada que se adapte a mis necesidades, además lo he tenido que buscar en USA dado que en Europa no venden nada parecido.

El artefacto que he encontrado es el termostato Filtrete 3M 50, un termostato digital Wifi con funciones de control para sistemas HVAC, que permite por tanto controlar caldera, ventilación y aire acondicionado todo desde una única unidad. El aparato lo encontré en eBay, y a las 2 semanas me ha llegado perfectamente con un coste aproximado de 90 euros, portes incluidos.

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Ahora vienen los problemas y las soluciones:

Primer problema: el 3M50 no funciona con el sistema de calefacción europeo.

Los sistemas de control de climatización americanos se basan en contactos de milivoltios o contactos de baja potencia (24v), en mi edificio, el sistema de calefacción centralizada se basa en contactos de 220V ac que si los conectamos al termostato lo pueden “achicharrar”.

Solución para esto: montar un relé a modo de puente de forma que el termostato accione nuestro relé y este sea capaz de accionar los contactos de 220vac. Podemos utilizar para esto un relé sencillo con fuente de 12vdc y contactos a 220v.

Segundo problmea: el 3M50 necesita alimentación para el uso de funciones wifi.

En este caso, los sistemas americanos de 24v permiten alimentar el propio termostato, pero no hay problema, dado que podemos utilizar un transformador externo. En la documentación aparece que es válido cualquier transformador de entre 12 a 24v, en continua o alterna sin importar la polaridad.
Para esto podemos utilizar un transformador común de 12vdc, de forma que nos sirva también para accionar nuestro relé puente.

Si vamos a la documentación del termostato, la conexión debe ser por tanto, alimentación C y RH, contactos de caldera RH y W. Conectamos por tanto el transformador a C y RH y conectamos a nuestro relé C y W, de forma que cuando se accione el termostato, conectará RH con W y tendremos los 12v en el relé que a su vez accionará la caldera. Conectaremos por ultimo la caldera a común y NO (normalmente abierto). El diagrama queda como sigue:

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Tercer problema: 3M50 no funciona con 12vdc

A pesar de lo que dice la documentación, con 12vdc no es suficiente para el correcto funcionamiento de los elementos wifi. Al parecer el termostato funciona bien en el rango de 17-24vdc o 12-24vac, es decir con 12v debería tener alimentación en alterna.

Solución: he utilizado un transformador de 18v en lugar de uno de 12, pero ahora se me crea un último problema a solucionar, mi relé es de 12vdc.

Cuarto problema: accionar un relé de 12vdc con 18vdc, es decir, bajar la tensión de 18 a 12 vdc

Para esto recurrimos a nuestros conocimientos elementales de electrónica, y la famosa fórmula V=R*I. Sabemos que nuestro circuito se alimenta de 18v, conociendo la intensidad que circula por el mismo, podemos colocar una resistencia en serie al relé sobre la que caigan 6v de tensión y por tanto, dejar una diferencia de potencial de 12v en el relé.

Recurrimos a la documentación del relé “datasheet” y obtenemos que el relé disipa una potencia de 400mw. Como conocemos la otra famosa fórmula W=V*I, 0,4=12*I, por tanto, la intensidad que circule por el circuito será de unos 33 mA y en consecuencia, la resistencia que debemos colocar en serie será de R=V/I, R=6/0,033, es decir unos 180 Ohmnios.

Tenía varias resistencias en casa, pero ninguna de 180 Ohmnios, pero con algún otro cálculo, colocando resistencias en serie y paralelo y utilizando un polímetro para verificar, obtengo 180Ohms. clavados. El circuito del relé queda finalmente de la siguiente manera:

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Y las conexiones con el termostato así:

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A partir de ahora, solo queda configurar la wifi y activar las funciones de acceso remoto, que permiten entre otras cosas poder controlar mi calefacción desde el móvil a través de internet en todo momento.

El coste total de la solución ha sido inferior a 100 euros, lo más parecido que he encontrado en comercios nacionales son termostatos con acceso gsm de unos 300 euros más el coste de la linea dedicada y con un número de funciones y capacidad de integración mucho menor.

 

Gin Tonic perfecto y el azar que se convierte en magia

El pasado viernes viajamos a Bilbao, Stefan Dohr y el koncertstuck de Schumman tuvieron la culpa. También Bruckner con la séptima pero esto ya era accesorio aunque complemento perfecto. Günter Neuhold a la batuta y Markus Tomasi como concertino. El espectáculo, glorioso y con las imprecisiones anecdóticas y necesarias del directo ideal; que por algo no estamos escuchando un disco compacto.

Salvado el pretexto del viaje, tocaba chuletón. El caso es que dimos alguna vuelta en su busca, incluso preguntamos a personajes de apariencia poco autóctona, y como era de esperar no supieron indicarnos lugar alguno en la zona. En apenas 10 minutos de caminata, aparece delante de nuestras narices el lugar perfecto en el sitio perfecto, a dos minutos del hotel donde nos alojamos. Anotemos la primera casualidad.

El sitio se percibía ideal, algo lleno, pero en los 10 minutos que tardamos en tomar una caña, nos preparan la mesa y antes de pasar a sentarnos, observamos a Günter y Markus en el local, en plena efervescencia post concierto, poniéndose morados de tapas y vinos, como si no hubiese mañana. Anotemos la segunda casualidad.

Nos sentamos, ordenamos nuestra comanda, a base de ensalada de bacalao (fabulosa) y chuleta de kilo y medio. Nos sirven el aperitivo mientras somos observados sigilosamente por los comensales de al lado, dos señoras extranjeras que ya estaban pidiendo la cuenta. La mesa estaba bastante pegada y se prestaba a cierta indiscreción. Pagan, se marchan y vienen los siguientes: Günter y Markus. De pronto nos encontramos a mitad de la ensalada casi compartiendo mesa con el director y el concertino del motivo de nuestro viaje. Anotemos la tercera casualidad.

A partir de ahí, comenzamos una interesantísima tertulia con nuestros vecinos de mesa un plus inestimable e inimaginable. Planificas un viaje para asistir a un evento de sumo interés y acabas cenando con los protagonistas del mismo. Fabuloso. Tras los postres nos despedimos cordialmente y cada mochuelo a su olivo.

Camino al hotel, sin saberlo ni buscarlo, pasamos de largo por lo que parece un pequeño bar. No tenemos prisa, ¿Por qué no un Gin Tonic antes de ir a dormir? Venga, demos la vuelta y entremos.

Cruzamos esa pequeña puerta que al estilo del armario de Narnia nos da paso a un lugar fascinante: tapicería, sofás de cuero, una barra vintage, iluminación y música formidables (Sting, U2 …) al volumen ideal, y en la barra, ¡Oh cielos! Cuento 10 tipos diferentes de ginebras premiun, cestas de cítricos, tónicas diversas, ¡Magnífico! acabamos de llegar al paraíso del Gin Tonic. Anotemos la cuarta casualidad.

Tomamos el primero, Hayman’s y Fever tree, dulce, distinto y estupendo. A punto de marcharnos tenemos la ocasión de hablar con otro camarero, comentamos algunos detalles de la preparación del Gintonic como la personalización de aromas mediante procesos de ahumado y otras sutilezas. Nos cuenta que ha sido campeón de España preparando este combinado y no se muy bien por qué extraña razón, se siente retado. ¿Por qué no nos preparas uno de campeonato? Hecho.

Despliega todo su arsenal, como si de una competición se tratara, botellitas de microdestilados, cardamomo, pomelo rosa, ginebra Raffles, tónica 1724, doble twist de limón verde. Fuera de toda programación, asistimos al segundo espectáculo del día, otra obra maestra de la que dimos buena cuenta, apreciando su evolución a cada trago. El combinado más fabuloso que he tenido ocasión de degustar en toda mi vida.

Ese viernes fue el viernes de las cuatro casualidades, del azar que acaba convirtiendo en magia cada uno de los minutos, desde que tomamos asiento en el Euskalduna hasta que cruzamos la puerta del hotel.

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La foto tomada en ese mismo momento, en el bar Sir Wiston Churchill de Bilbao, con el combinado con el que, en un derroche de profesionalidad irrefrenable, Alberto Canales nos deleito.

“Tarta Paraíso”

Ese es el nombre con el que hemos bautizado este postre, un postre muy elaborado del que os hablaba en un post anterior, lo más complejo que me ha tocado por ahora. El postre consiste en un pastel de Gianduja, con parfait de chocolate, con una terminación glaseado cristal de chocolate. Para la presentación se acompaña de una crema inglesa, junto con algún fruto rojo y un poco de helado de caramelo o similar.

A continuación la receta, por partes:

En total vamos a necesitar:

  • 1/2 litro de nata
  • 4 huevos
  • gelatina
  • 150 gr chocolate blanco
  • chocolate negro lindt postres
  • chocolate con leche para glaseado
  • azucar
  • bizcocho para la base
  • helado de caramelo, o dulce de leche
  • frambuesas

Gianduja: como ya os comenté en el post anterior, la gianduja se basa en un praliné de avellanas, que se obtiene tras batir durante bastante tiempo las avellanas y mezclarlas con azucar y chocoltae para después montar una mouse. Al batir las avellanas al principio produce un picado pero luego se transforma en una pasta aceitosa de sabor muy concentrado.

  • GIANDUJA DE CHOCOLATE BLANCO
    Ingredientes:
    – 50 gr. Avellanas
    – 50 gr. azúcar
    – 150 gr. chocolate blanco

Preparación: Comenzamos moliendo las avellanas con la ayuda de un molinillo o de la batidora. Al principio se forma un picado, luego eso se transforma en una pasta mas o menos densa. Agregamos el azucar y seguimos con la batidora. Fundimos el chocolate blanco lentamente y lo agregamos a la masa anterior.

  • MOUSSE DE GIANDUJA
    Ingredientes:
    – 125 gr. leche entera
    – gelatina
    – Gianduja preparada anteriormente
    – 300 gr nata (del medio litro)
    – 4 Claras

Preparación: Montamos por separado la nata y las claras a punto de nieve. Calentamos la leche en un cazo, despues de hervir lo retiramos, dejamos que repose un poco y añadimos la gelatina (previamente hidratada si está en hojas). Añadimos la leche caliente sobre la gianduja y removemos hasta que se mezcle bien. Cuando la mezcla haya alcanzado una temperatura de 40ºC, añadimos la nata montada y las claras montadas a punto de nieve, removiendo con suavidad.

  • PARFAIT DE CHOCOLATE
    Ingredientes:
    -150 gr. De Lindt postres 70% cacao
    -4 yemas de huevo
    -Gelatina
    -125 gr. De azúcar.
    -125 gr. De leche
    -200 gr. De nata

Preparación: Fundir el chocolate . Batir las yemas con la mitad del azúcar. Hervir la leche con el azúcar restante y agregarle la gelatina. Añadir las llemas a la leche. Remover a fuego muy lento hasta que espese. Añadir el chocolate y mezclar. Retirar y dejar que entibie. Añadir la nata montada y mezclar.

  • GLASEADO BRILLANTE DE CHOCOLATE
    -2 hojas de gelatina
    -125 gr de chocolate de cobertura
    -125 gr de leche
    -15 gr de azucar

Preparación: fundir el chocolate, hervir la leche y el azucar, retirar del fuego y cuando entibie un poco añadir la gelatina y mezclar con el chocolate. Seguri removiendo y cuando la temperatura está a unos 35 grados cubrir el pastel. Es muy importante controlar la temperatura. Para cubrir el pastel podemos colocarlo sobre una rejilla y a su vez sobre un recipiente, ya que caerá y luego podemos volver a bañarlo. Si utilizamos un molde para montar una tarta, también se puede echar por encima formando una capa.

¿Cómo montar el pastel (o trata)? Preparamos uno o varios moldes. En el fondo colocamos una capa de bizcocho fina (1 cm o menos), sobre esta capa agregamos la mouse de gianduja y metemos en la nevera. Dejamos que repose un tiempo hasta que esté bastante firme. Agregamos después la capa de parfait y lo volvemos a introducir en la nevera. Dejamos de nuevo unas horas para que la masa espese. Por último glaseamos o agregamos la última capa de glaseado cristal. Son importantes estos tiempos de espera para que no se mezclen las capas, por tanto a la hora de preparar el postre podemos hacer cada etapa en un momento distinto (incluso en dos dias).

Para el montado final del postre, colocamos en un plato un fondo de crema inglesa, una porción del pastel y decoramos con alguna frambuesa y/o chocolate picado y/o helado.

CREMA INGLESA

  • Ingredientes
    -1/2 litro de leche
    -6 yemas
    -1 taza de azúcar ( 200 gramos )
    -1 cucharadita de esencia de vainilla

Preparación: Llevar la leche al fuego hasta ebullición. Retirar y enfriar ligeramente. Batir las yemas con el azúcar hasta que espesen, 10 o más minutos. Añadir lentamente las yemas a la leche, calentar a baño María revolviendo sin parar hasta que la crema espese un poco siempre sin que llegue a hervir. Retirar y poner la crema en un baño María invertido, es decir con agua fría y dejarla enfriar, revolviendo de vez en cuando.

Excel 2010 errors in ole DB provider the data source or location is not valid

Por todos nosotros es bien sabido que una de las mejores herramientas de explotación de cubos OLAP es Excel. Sin embargo, esta estupenda herramienta ha ido mermando con la llegada de nuevas versiones.

Con la versión 2007 nos recortaron muchas funcionalidades  ¡dejó de existir la posibilidad de generar cubos OLAP locales a partir de consultas simples SQL con Microsoft Query! siendo únicamente posible mediante servidores OLAP como el Analisys Services. Esta función resultaba tremendamente útil, dado que podíamos utilizar cualquier conector ODBC para acceder a cualquier origen de información (un simple fichero de texto .txt formateado), extraer una consulta desnormailzada y posteriormente realizar un Cubo Olap, sin necesidad de ningún servidor. En el ejemplo, podíamos procesar un fichero de log en formato .Txt y generar un cubo OLAP para su análisis, todo de forma local:

 

Ahora con la versión 2010, la sorpresa es que por defecto nos dejan sin proveedor de conexiones OLAP para conectar con el AS2000. Algo que debe tenerse en cuenta al elaborar el plan de migración de la herramienta en muchas compañías. Es decir, si con 2007 no nos dejan realizar cubos OLAP de modo local, ahora con 2010 además, no nos dejan ni conectándolo al servidor (siempre que sea versión AS2000).

 

 

Después de bucear, y tras encontrar diversas referencias, resulta que el problema se debe al proveedor OLAP del sistema, proveedor que puede instalarse utilizando la versión 8 del conector OLEDB.

Provider=MSOLAP.2;Persist Security

OLEDB V8

http://social.msdn.microsoft.com/Forums/en-US/sqlanalysisservices/thread/a6c96cab-729b-4505-9cb6-a44af32bae59/

Tras proceder con la instalación y comprobar que el problema no se soluciona, reviso mi configuración (basada en versiones 64 bits de los diferentes productos) y vuelvo a bucear, resultado: NO EXISTE proveedor MSOLAP  que permita conectarme con Analisys Services 2000 en versiones 64 bit de Office. Lo dicho, cada nueva versión de Office, el Excel pierde funcionalidad.

La única solución por tanto es instalar la versión de 32  bits de Office 2010, o mantener la que tenemos e instalar por ejemplo Excel 2007 para esos propósitos. (no puede convivir Office 2010 en versiones 32 y 64 bits). Como resultado de la evolución de este producto, si quieres mantener la funcionalidad original, debes tener instalada caada una de las versiones de Excel que han aparecido.

Esperemos que la próxima versión de Excel no recorte demasiado su funcionalidad.